Hay moléculas o compuestos bioquímicos
que actúan con eficiente resultado sobre la fisiología
humana. Todo nutracéutico es poseedor de un principio(s)
que estimula(n) y por tanto favorece(n) la salud; pero existe
otra forma de conseguir para nuestro organismo estos activadores:
son los de síntesis. La elección entre lo
“natural” y lo “químico”
está condicionado por causas educacionales e informativas
complejas. Es imprescindible señalar que cada situación
es diferente y el camino que se escoja dependerá,
no sólo de la propia convicción ideológica,
sino de variables como gravedad, lugar, capacidad de decidir,
adecuación al problema; la lista sería larga
y sólo comprensible analizando caso por caso.
El título es indicador de una opción armónica
entre el hombre y la naturaleza, pero con la seguridad de
la eficacia y rigurosidad científica del actual panorama
de las ciencias de la salud centradas en los análisis
“naturales”.
Si recordamos reflexiones clásicas sobre lo real,
la Idea es y la naturaleza es la copia; las reproducciones
de ésta son la copia de una copia. ¿Los principios
sintéticos son la copia de lo que existe empíricamente?.
La conclusión sólo es una por necesidad: Ni
lo natural, ni lo sintético son lo ideal, pero si
creamos una jerarquía simplificada, la vida se halla
más próxima a la Realidad que su retrato.
Hablemos pues de principios activos naturales: un ejemplo
de planta parcialmente cuestionada, pero rica en su multiplicidad
de usos, es el Ginseng o los Ginsengs. Los más conocidos
son el Panax ¿panacea? coreano, el americano y el
Eleuterococo siberiano, los cuales poseen en común,
al margen de minerales, vitaminas del grupo B,...., las
sustancias denominadas ginsenosidas (existen otros posibles
nombres). Su actividad dentro del organismo es principalmente
adaptógena. Si viajo y el destino elegido tiene diferencias
ambientales notables, sean de altura y por tanto de oxígeno,
de clima o de contaminación, un aporte de esta planta
nos ayudará a regularizar nuestro cuerpo con el nuevo
entorno. Si la presión social nos empuja hacia la
ansiedad o los conflictos emocionales, sean de origen profesional
o familiar nos angustian, los ginsengs pueden ser una solución.
Adaptarse es vivir y estos principios activos nos lo facilitan.
Podríamos hablar de otras cualidades que el Ginseng
posee, su capacidad calmante y/o estimulante, como nutriente
de la mente o potenciador del sistema inmonológico.
Hablar de sus posibles efectos psicoactivos o afrodisíacos
es cuestionable y difícilmente comprobable. Su consumo
ha de ser mesurado para evitar efectos negativos, pero lo
más importante es que su origen sea demostrable y
que realmente contenga los ginsenosidas correctos en función
de los miligramos de la planta.
Es evidente que el Ginseng no es el único nutriente
adaptógeno, pero vale la pena reconocer sus posibilidades
no siempre explicadas y sirve de ejemplo de como su actividad
más importante tiene su origen en los principios
que lo definen. Busquemos pues, en los suplementos nutricionales,
la informacion correcta y de esta forma evitar el desconocimiento
de lo que realmante ingerimos y alcanzar el efecto deseado.